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La Coctelera

Categoría: Sociedad

Catholic.net - Salesiano Felipe Santos Campaña - 30/09/2004

En España y otros países recientemente se ha celebrado el Día 10 de Mayo Sin Televisión, promovido por las asociaciones de telespectadores como la de Andalucía, el blog telespectadores, además de otros muchas personas e institucions.
Con motivo de ese día trasladamos para los lectores este artículo

Catholic.net - Salesiano Felipe Santos Campaña - 30/09/2004

http://es.catholic.net/comunicadorescatolicos/731/2026/articulo.php?id=17118

Completamente gratis y a disposición de los lectores de Catholic.net, el P. Felipe Santos ofrece este interesante libro en el que analiza la naturaleza, historia y empleo de la televisión para con ello educar al espectador y orientar su percepción...

INTRODUCCIÓN

Si te interesa tener el documento completo en su versión para imprimir, puedes descargarlo en tu escritorio dando un click aquí.

La Sociología post- funcionalista, y con ella gran parte del reciente debate de las ciencias humanas, ha evidenciado cómo nuestro sistema socio - cultural se configura cada día más en los términos de una “realidad compleja”. La imagen subraya la originalidad de aspectos y problemas de este sistema actual, muy distintos al de las anteriores etapas de la evolución.

Dentro de este proceso evolutivo, no es una excepción el sistema cultural , muy amplio en el ámbito experimental. Basta observar los modos con que se gesta hoy la información mediante el advenimiento de la informática y de la telemática. La digilitalización de las señales ha permitido uniformar los mensajes y hacer dialogantes los diversos medios de comunicación desde el ordenador doméstico hasta las grandes terminales. Se está en actitud de recibir, realizar y reelaborar una infinita cantidad de informaciones. La llegada de los satélites DBS ( Direct Broadcasting Satellyte) ha permitido cubrir el mundo entero mediante una red de estaciones orbitales cuyas señales son captadas por cada usuario a través de una pequeña antena parabólica. Es más: la sustitución progresiva de los cables co-asiales por redes de fibras ópticas está multiplicando el envío y la velocidad de las transmisiones con resultados insospechados hasta hace tan sólo diez años.

Todo esto promueve una cultura de la cantidad y de la aceleración: mensajes cada vez más numerosos se transmiten de forma veloz. Esto- como dicen algunos teóricos de la post -modernidad- termina promoviendo una cultura de la superficialidad, caracterizada por el hecho de la adquisición de informaciones sin tiempo ni poder para su discernimiento.

Dice Lyotard:”Las observaciones de las máquinas del saber determinan hoy la ruptura del vínculo entre conocimiento y formación, que había sido el fundamento de la tradición pedagógica. Se pueden adquirir conocimientos sin emplear a fondo la memoria y la voluntad”.

Esta inmensa cantidad de información hace que el hombre sea menos capaz de interiorizarla y de lograr una síntesis en la que aparezca una coherente visión del mundo. La época de la infinita disponibilidad de mensajes, se puede llamar también la época de la extrema pobreza del saber. Y todo esto comporta una limitación inevitable en la confianza del proceso, ilimitado racionalmente:

“La racionalidad que caracteriza el obrar o actuar de hoy es más bien del tipo de una “racionalidad limitada”, consciente del hecho de que la atención es una fuente escasa, que pasa por alto profundizar en muchos problemas. Esta racionalidad limitada o imperfecta nace de la racionalidad desplegada en el campo de la tecnología. Se trata de conocimientos precisos en relación con los medios activos, pero, en el fondo, son honestamente silenciados cuando se cuestionan los fines de la misma acción”.

La aceleración y la superficialidad de los conocimientos, por un lado, y la parcialidad desde el punto de vista del sujeto conocedor, por otro, reflejan una idea cada vez menos ordenada y más “rizomática” según el término empleado por Deleuze: salto de nexos, multiplicación de ligamentos...que constituyen una red de fenómenos y conocimientos sin confines.

La cultura de la post- modernidad ha sustituido la exigencia de la antigua, que buscaba el fundamento del propio conocimiento en un modelo de saber caracterizado por un cierto relativismo e irracionalismo de los postmodernos. Se llega con esto al proceso de la caída progresiva de las certezas ( en la verdad, en la razón, en las posibilidades del conocimiento,...) que, en el ámbito científico, se había preparado con la crisis de los fundamentos de las matemáticas y por la relatividad einsteiniana, y en la esfera epistemológica se representa por los desarrollos del racionalismo crítico de Popper hasta la anarquía metodológica de Feyerabend:

“Esquemáticamente puede decirse que el último decenio ha elevado el paradigma del indeterminismo y ha rebajado la perspectiva precedente, determinística. El principio de la “ racionalidad limitada” ha funcionado mejor basándose en la idea de una razón fuerte, explicativa y legislativa”.

A partir de esta ruptura problemática, es donde debe leerse el sentido de este trabajo.

Interesarse por los medios y, en particular por la TV, significa hoy para el educador interesarse por uno de los aspectos- probablemente uno de los principales -: el de la complejidad en que él mismo y sus alumnos viven. Nos parece importante afirmar en tiempos en que tanto se discute sobre la capacidad de la escuela en relación con otras agencias educativas, que la escuela tiene una nueva capacidad para responder a las exigencias de nuestros días.

En la primera parte ( La televisión: historia, géneros, estructura) es el aspecto institucional televisivo el que debe catalizar la atención de los oyentes,, ya que este aparato sirve para contar historias, divertir e informar.

En la segunda parte (La TV en la escuela: problemas didácticos y educativos) podemos ver la parte central de estas páginas: la posibilidad de encuentro entre la TV y la educación.

Tras estas dos partes, viene el reconocimiento del chico ( parte primera) y la reflexión educativo- didáctica ( parte segunda). Sólo así será posible pasar a la ilustración de algunos instrumentos y experiencias en el universo didáctico. En cuanto a los primeros, se indican principalmente la semiótica, utilizada en función del análisis de la publicidad. El spot publicitario: notas para un análisis semiótico) y del video – clip (El video- clip: propuestas para el análisis) – y en el análisis de la narración (Análisis de la narración: aspectos teóricos y metodológicos) y en sus aplicaciones (Los niños y los dibujos animados televisivos: una propuesta didáctica).

En lo que respecta a las experiencias didácticas, los estímulos más interesantes aparecerán en ( La utilización didáctica de la ficción), Inventar la TV en la escuela: apuntes de método). A partir de este momento, la TV se emplea en la escuela como un laboratorio, o bien haciendo programas propios, o sirviéndose de programas televisivos aparentemente más evasivos.

Al final, aparecerán materiales de programación ya elaborados por escuelas que estudian los Medios de Comunicación Social.

Todo tiene como finalidad llevar la vida a la escuela y la escuela a la vida mediante lo que los niños ven muchas horas al cabo del día: los mass media.

Sophie Scholl

Sophie Scholl
De Wikipedia

http://es.wikipedia.org/wiki/Sophie_Scholl

Hans y Sophie Scholl, y Christoph Probst, miembros de la Rosa Blanca, ejecutados por su participación en la resistencia contra el régimen naziSophia Magdalena Scholl (9 de mayo de 1921 – 22 de febrero de 1943) fue miembro del movimiento Rosa Blanca en la Alemania Nazi. Fue condenada por traición y ejecutada en la guillotina.

Breve Biografía
Su padre era el Alcalde de Forchtenberg am Kocher cuando nació, siendo la cuarta de cinco hermanos. Comenzó el colegio con siete años y contó con una infancia libre de preocupaciones.

En 1930 se trasladó, junto con su familia, a Ludwigsburg y dos años más tarde a Ulm donde su padre abrió una oficina de consultoría de negocios.

En 1932, Sophie comenzó secundaria en un colegio para chicas. A los doce años se apuntó a las Juventudes Hitlerianas, al igual que la mayoría de sus compañeras de clase. Sin embargo, su entusiasmo inicial fue transformándose gradualmente en criticismo. Ella estaba al tanto del punto de vista también crítico de su padre, de sus amigos, al igual que algunos profesores.

El arresto de sus hermanos y amigos en 1937, por participar ilegalmente en el Movimiento de las Juventudes Alemanas, le marcó fuertemente.

Tenía talento para el dibujo y la pintura y, por vez primera, entró en contacto con los llamados "artistas degenerados". Igualmente era una ávida lectora que desarrolló un creciente interés en la Filosofía y en la Teología. Todo ello constituía su mundo alternativo al mundo Nacional Socialista.

En la primavera de 1940 finalizó sus estudios de secundaria. El tema de su ensayo fue "La mano que mueve la cuna, mueve el Mundo".

Gustándole los niños, comenzó a trabajar como profesora de Jardín de Infancia en el Instituto Fröbel de Ulm-Söflingen. Una de las motivaciones para elegir dicho empleo fue la esperanza de que fuera reconocido como un servicio alternativo al "Reichsarbeitsdienst" (Servicio Nacional del Trabajo), un pre-requisito obligatorio para acceder a la Universidad.

No fue así y, en la primavera de 1941, comenzó un periodo de seis meses en el servicio auxiliar de la guerra como profesora de enfermería en Blumberg. El régimen de corte militar le llevó a pensar intensamente sobre la situación política y comenzó a practicar la resistencia pasiva.

Tras sus seis meses en el Servicio Nacional del Trabajo, en mayo de 1942 se inscribió en la Universidad de Múnich como estudiante de Biología y Filosofía.

Su hermano Hans Scholl, que estaba estudiando Medicina allí, le presentó a sus amigos los cuales, aunque eran conocidos eventualmente por sus puntos de vista políticos, hizo que Sophie se sintiese inicialmente atraída por su amor compartido al Arte, Música, Literatura, Filosofía y Teología —también tuvo su importancia el amor por pasear por la montaña, esquiar y nadar— a menudo asistían a conciertos, representaciones de obras y lecturas.

En Múnich, Sophie se reunió con un buen número de artistas, escritores y filósofos, especialmente Carl Muth y Theodor Haecker, que fueron importantes contactos para ella y sus creencias cristianas.

La pregunta que más debatían era acerca de cómo debía actuar un individuo bajo una dictadura.

Durante las vacaciones del verano de 1942, Sophie Scholl tuvo que realizar trabajos de guerra en una planta metalúrgica de Ulm. Al mismo tiempo, su padre estaba en prisión por un comentario crítico que le hizo a un empleado sobre Hitler

Sus últimas palabras, justo antes de ser guillotinada por los nazis, fueron: "Vuestras cabezas caerán también".

Aque hay detras del gran simio jaume catalan diaz

¿Qué hay detrás del Gran Simio?

Jaume Catalán Díaz

Ante la presentación en el Congreso de los Diputados, por parte del grupo parlamentario del PSOE, de un proyecto para equiparar al hombre con el mono y pedir “la inclusión inmediata de estos animales en la categoría de personas”, incluyendo “la protección moral y legal de la que, actualmente, sólo gozan los seres humanos”, el ponente apeló a que desde hace años existe un programa internacional –no gubernamental- para la ampliación de la igualdad, denominado Proyecto Gran Simio, que pretende preservar y proteger del maltrato y la muerte a estos compañeros genéticos de la humanidad. “El programa ha sido impulsado por el pensador Peter Singer y a él se han adherido algunos científicos”.

Pues bien, el Proyecto Gran Simio va más allá de la protección de los animales, Peter Singer, catedrático de Bioética en Princeto, puso en marcha este proyecto en 1993. Singer, al tiempo que aboga por los derechos legales y morales de los simios lo hace también por la supresión de todos los bebés nacidos si tienen malformaciones. ¿No les suena esto a eugenesia ya practicada por algunos totalitarismos? Da la sensación que detrás del Gran Simio se encierra un odio al hombre diferente.

La Mona Chita (10/05/2006) 11:20 a.m.
Solicito tambien los derechos humanos para las cucarachas... al fin y al cabo un tal Kafka se convirtio en una de ellas... Hombres y cucarachas compartimos mucho... ¿por que no tambien los mismos derechos?
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jerez jodar torre (09/05/2006) 10:40 p.m.
detras de la insensatez de querer equiparar alos monos con las personas,que se puede esperar de los sujetos del P.S.O.E este Pais esta de problemas hasta la corcha y no se les ocurre otra cosa que hacer , no se hasta donde quieren llegar, espero que en su dia los mandemos a donde nunca debieron salir, que orgullosos estaran los socialistas de sus dirijentes, somos el azmerreir de EUROPA, YA HASTA LOS indios se cachondean de nosotros,terminaremos undidos en el barro hasta el cuello por culpa de BAMBY.
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el oso polar (09/05/2006) 04:57 p.m.
No lo duden, detrás del gran simio está el iluminado, la gran esperanza blanca de occidente.

http://www.elconfidencialdigital.com/Articulo.aspx?IdObjeto=7347

Proteger al simio

Proteger al simio
Núria Puig.. Publicada el 10.05.2006

http://www.20minutos.es/carta/117189/0/Proteger/simio/
No tengo nada en contra de los animales. Creo que hay que protegerlos, pero en su justa medida.

Se acaba de aprobar una ley que otorga derechos fundamentales a los simios. No sé si habrá influido la teoría de que el hombre desciende del mono, hipótesis todavía no demostrada científicamente. Opino que hay problemas más importantes que necesitarían leyes urgentes y, en cambio, son ignorados por nuestros políticos: el paro (sobre todo femenino), la sanidad, la vivienda, la LOE, etc. ¿Van a ponerse a trabajar ya o seguiremos perdiendo el tiempo?

Ayudas a los jóvenes para voluntariado en cuatro continentes

Ayudas a los jóvenes para voluntariado en cuatro continentes

El Ayuntamiento media para que los interesados accedan al Programa Juventud de la UE

http://www.diariomalagahoy.com/diariomalagahoy/articulo.asp?idart=2783677&idcat=2830

REDACCIÓN
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málaga. El Ayuntamiento de Málaga ofrece a los jóvenes de la ciudad la posibilidad de realizar intercambios con países comunitarios y trabajar como voluntarios en Europa, América, el norte de África y Oriente Medio sin coste alguno en desplazamiento, alojamiento y manutención. El Área de Juventud, en colaboración con la Asociación Juvenil Intercambia, actúa como mediador para que los jóvenes puedan acceder al Programa Juventud de la Unión Europea (UE).
Desde el Consistorio malagueño indicaron que este departamento acaba de abrir un nuevo servicio que, bajo la denominación Europa ahora más cerca, ofrece información, asesoramiento y formación para que los jóvenes de entre 15 y 25 años puedan trabajar como voluntarios o compartir experiencias con jóvenes de otros países.

La UE ofrece la posibilidad de trabajar como voluntario en diferentes países del mundo en un periodo comprendido entre los seis meses y un año. Durante este periodo los jóvenes trabajarán con diferentes organizaciones con fines sociales o medioambientales, sin coste alguno para los voluntarios. Las instituciones europeas pagan el viaje, alojamiento y manutención, además de proporcionarles una bolsa económica para gastos.

Actualmente, ya hay una joven malagueña en la ciudad alemana de Hamburgo trabajando como voluntaria en una asociación que atiende a personas con discapacidad. El Área de Juventud está gestionado otras dos peticiones para trasladarse a Alemania y tres más para países latinoamericanos.

Pesimismo, aversión al riesgo y otros temores

Pesimismo, aversión al riesgo y otros temores
La desesperanza como coartada de la comodidad

Firmante: Aurora Pimentel
07-07-2004
093/04
http://www.aceprensa.com/art.cgi?articulo=10595

El pesimismo se está configurando como una enfermedad crónica de las sociedades occidentales. Así lo considera Charles Leadbeater en "Up the Down Escalator. Why the Global Pessimists are Wrong" (1). Se trata de una alianza de fuerzas de toda procedencia, de izquierda y de derecha, que se nutre de nostalgia, desesperanza, catastrofismo y, quizás, de cinismo y escepticismo. En el ámbito empresarial el miedo también cunde, como así lo demuestra Benjamin Hunt en "The Timid Corporation" (2). Ambos libros merecen una reflexión.

Charles Leadbeater es periodista y ha trabajado para Financial Times y The Guardian. Colabora también en medios diversos y es uno de los expertos preferidos de Tony Blair, a cuyo gobierno ha asesorado en múltiples campos. Su anterior libro, Living on Thin Air: The New Economy, publicado en 1999, ya dejaba entrever el espíritu optimista de su autor ante el panorama de lo que entonces se llamaba nueva economía.

En Up the Down Escalator Leadbeater demuestra la existencia de un pesimismo que tiene algo de colectiva y profunda tendencia cultural de nuestros días, un pesimismo con muchos pliegues e influencias. Para empezar, el pesimismo se nutre de las profecías de catástrofes que tanto han abundado en los últimos años: desde algunas realizadas por el ecologismo hasta otras expresadas por el complejo movimiento anti-globalización.

Pesimismo y nostalgia

Una de las mayores expresiones del pesimismo es el culto a la nostalgia, algo en lo que algunos conservadores y muchos progresistas (simplificando la cuestión) parecen coincidir. El pueblo de antaño y la vida rural son idealizados hasta el extremo. Esta reacción nostálgica es natural –y repetida en la historia de la humanidad– ante el temor a las nuevas tecnologías y los bruscos y rápidos cambios sociales. La nostalgia, además, entronca bien con utopías de diverso signo a las que el ser humano es tan aficionado. Todo esto es analizado por Leadbeater con mirada certera.

El pesimismo se traduce a veces, cuando pasa del ámbito privado al público, y en concreto a la política, en una oposición violenta, de corte populista, a menudo victimista y frecuentemente a la búsqueda de cabezas de turco o culpables. Además cunde bien en una sociedad con exceso de ruido. Recibimos demasiada información –información en el mejor de los casos–, una borrachera de malas noticias, mezcladas con información trivial, que no somos capaces de filtrar, jerarquizar, interpretar ni calibrar. Todo ello produce un estrés evidente y nos sobrepasa de tal manera que la reacción más fácil es rechazar todo, no tener que elegir, ni moderar ni matizar nuestros juicios o emociones: que paren el mundo, que quiero bajarme.

Optimismo realista

El razonamiento de Leadbeater es que el pesimismo crónico es poderoso, atractivo y, a menudo, creíble, pero también equivocado, fuera de lugar y autodestructivo. Su explicación, sin embargo, no es que el mundo sea de color de rosa y atraviese una fase feliz. Los pesimistas tienen razón al señalar que el mundo moderno tiene rasgos estructurales muy negativos, fundamentalmente –dice Leadbeater– en lo relativo a la desigualdad y a la degradación del medio ambiente. Los pesimistas ayudan a identificar las preocupaciones de las personas. Un optimismo creíble no debería despreciar los razonamientos pesimistas, sino encontrar respuesta para ellos.

Sin embargo, en su opinión, el pesimismo que embarga a las sociedades desarrolladas exagera los problemas y nos incita a verlos como un proceso degenerativo y sin solución.

Leadbeater señala con acierto la mejora, innegable, de las condiciones de vida en los países más atrasados, al igual que hace Thomas Friedman en su Tradición versus innovación (The Lexus and the Olive Tree: ver servicio 59/00). Sin embargo, su visión del progreso, como ocurría con Friedman, resulta un tanto ingenua, al considerarlo un proceso ciego movido por la tecnología y no tanto por las decisiones personales y colectivas. Pero, además, sus reflexiones en torno a la familia o a la genética carecen de peso ético.

Más allá, al autor le falta profundidad antropológica, lo que le hace dar vueltas en torno al mismo punto sin aportar, de verdad, una alternativa. Curiosamente, el libro, como algunos pesimistas, es útil para detectar síntomas, pero no para establecer un diagnóstico certero de todo el cuadro clínico ni para prescribir un tratamiento adecuado.

Pesimismo escéptico o cínico

Frente a la visión de Leadbeater, para quien el pesimismo resulta en una reacción activa, ligada al populismo, cabe observar además otras explicaciones que él omite. Y es que el pesimismo, en mi opinión, se ha convertido, sobre todo, en una excelente coartada para la apatía y la comodidad en Occidente.

El pesimismo puede ser así una actitud fundamentalmente estética (en el sentido de apariencia y frivolidad) de todos aquellos que estando bien alimentados, vestidos, con medios y posibilidades, se pueden permitir perder la esperanza o, mejor dicho, dejar de trabajar –allá donde uno esté– para que otros la puedan tener.

Entre los pesimistas anti-globalización o del tipo que sean, suelen ser los buenos y los ingenuos los que se movilizan y se juegan el tipo, mientras otros que animan el cotarro con sus quejas están muchas veces tranquilamente sentados en casa, cuando no en el consejo de administración de –¡horror!– una empresa.

Más en concreto, el pesimismo cultural se nutre fundamentalmente del escepticismo y el cinismo, dos corrientes à la page entre personas de cierto nivel cultural, social y económico y, también, entre algunas voces de la opinión pública. Ambos, escépticos y cínicos, coinciden, entre otros aspectos, en su abrazo al pesimismo apático y comodón en línea con la nostalgia del 68 y el fiel seguimiento a la Guía Michelin.

Excusas para la pasividad

Ejemplo de escepticismo es el discurso tan generalizado de que todo está mal, nada es cierto, todo el mundo tiene un precio y seguro que detrás de una buena persona o un buena acción hay algo oscuro. Ejemplo de cinismo es la argumentación de quien, aun admitiendo que hay cosas y personas buenas en la vida, concluye en que son solo aptas para almas elevadas porque el común de los mortales suele ser vulgar, tonto y malo. Ambos, escépticos y cínicos, coinciden en que estando las cosas tan mal, ¿qué importancia tiene lo que uno haga en su trabajo, en su familia, en general?

Un caso paradigmático de esa coincidencia entre el cinismo y el escepticismo sería gran parte de la televisión actual, donde por debajo de tanta alharaca de feria, reality y estupidez late, paradójicamente, la única y firme convicción del cínico o el escéptico pesimista: la audiencia, las personas, merecen muy poco, y nosotros, con nuestro producto, ratificamos nuestra escasa esperanza y fe en el ser humano mientras nos llevamos la pasta (y damos fe de nuestra progresía con un "no a la guerra", que siempre queda bien).

El mismo discurso puede detectarse en algunos columnistas, líderes de opinión, algunos que se autodenominan progresistas y otros que encajan en el tipo "a la vuelta de todo". Es pesimismo confortable lo que late tras la jerga igualitarista que considera que no hay personas excepcionales, que no hay verdaderos santos, héroes ni sabios. Es pesimismo, apático en el fondo, la vertiente "disfruta y goza" que pregonan algunos expertos en el arte de vivir, viajar, comer bien, alojarse en los mejores hoteles y gozar en general: pues esto es lo que queda cuando las tareas "públicas", sea la política o el honrado y esforzado ejercicio de la profesión de cada cual, son tachadas de terreno baldío.

Las empresas tímidas

En otra línea, que enlaza con algunos de los argumentos de Leadbeater, Benjamin Hunt se ha atrevido a elaborar una certera y valiente crítica sobre las empresas. Periodista, colaborador en The Guardian y The Wall Street Journal, ha investigado en el área de gestión de riesgos para el Financial Times y es, como Leadbeater, consultor. Su texto señala la existencia de cierto sentido vergonzante de la empresa y la pérdida del significado original de la palabra "empresario", con lo cual pueden explicarse algunos mantras actuales, muy políticamente correctos, sobre los que gira el discurso y, en algunos casos, la estrategia y la práctica empresarial.

Más que liberal en el sentido europeo, que no estadounidense del término, o en la línea de críticos como Jarol B. Manheim (3), Hood (4) o David Henderson (5), la argumentación de Hunt señala la pérdida de la identidad de las empresas en cuanto a su rechazo a la toma de riesgos inherentes a la actividad empresarial.

El texto de Hunt es apasionante y divertido, y su análisis, aun referido originalmente a la empresa, apunta a todo un contexto de carencias y debilidades sociales evidentes que hace pensar.

El deber de innovar

El libro se divide en tres partes. La primera explica el contexto de regulación de las empresas y el auge de la gestión de riesgos así como la aversión al riesgo financiero. En la segunda parte, titulada "Una tímida aproximación a los mercados", Hunt explica el modelo netamente defensivo de muchas empresas e identifica la obsesión con el cliente y su lealtad, el auge del concepto de marca y su gestión, y determinados aspectos del marketing como rasgos paralizantes y escasamente innovadores de la empresa. Para el autor, todos estos nuevos conceptos son más bien coartadas para el incumplimiento del primer deber de la empresa, que es innovar (6). Y es que las empresas han preferido encharcarse en una jerga casi virtual y entregarse a consultores varios antes que concentrarse en la innovación.

La innovación es hoy algo superficial, en opinión de Hunt, a pesar de todo lo que se pregona. De hecho, el I+D de muchas empresas ha estrechado sus miras al corto plazo. Eso sí, se habla mucho de creatividad y el concepto de innovación es tan difuso que hoy no significa nada. Tradicionalmente, explica Hunt, la innovación tiene lugar de dos maneras que se solapan: dedicando recursos para crear nuevos productos o utilizando tecnologías o nuevos productos para hacer las prácticas de trabajo más eficientes. Ambas, según el autor, han decrecido.

Para Hunt, los directivos actuales, en vez de crear nuevos productos, abrir nuevos mercados y ser pioneros, prefieren orientarse hacia una postura defensiva. Se crean zonas de confort y el crecimiento se produce por extensión de marca, no por nada más.

En defensa de la corporación

Existe otro tópico al uso en el ámbito empresarial, que es infravalorar las grandes empresas aduciendo que son los nuevos empresarios (start-ups), especialmente los pequeños, quienes innovan y no están sujetos a las servidumbres –a la burocracia y falta de imaginación– de las grandes compañías.

Hunt, como otros (7), demuestra que son las grandes empresas –con sus departamentos de I+D, sus grandes inversiones y su toma de riesgos, cuando los toman– las que facilitan la innovación. Cosa distinta es que determinadas explotaciones de las innovaciones (que otros han creado) se lleven mejor a cabo por unidades empresariales de menor tamaño.

El espíritu individualista de nuestro tiempo, los personalismos y el ego de algunos empresarios y directivos, así como diversos tópicos sobre la (gran) empresa como villano, han favorecido esta ingenua visión del tejido empresarial donde los pequeños son los buenos y los grandes son los malos.

El "benchmarking" paralizador

Otra de las reflexiones más interesantes de Hunt es la referida a la excesiva utilización de la herramienta denominada benchmarking o seguimiento de las mejores prácticas del sector, del mejor competidor. Esta herramienta tiene su utilidad; el problema es cuando se magnifica y sirve para todo, cuando sustituye, precisamente, a la innovación.

Este abuso del benchmarking y la filosofía que lleva consigo es evidente en muchos ámbitos. Entre otros, en los medios de comunicación: todos los dominicales sacan lo mismo; todas las revistas femeninas son prácticamente igual de insulsas; todas las cadenas nos intentan vender como "novedad" lo que no es sino copia de la copia de la última versión del último formato.

No hay verdadera innovación. Hay miedo, demasiado miedo, en quienes dirigen muchas empresas que prefieren poner el dinero en los departamentos de marketing y comunicación antes que en la investigación o, en el caso de los medios, en los contenidos, en fortalecer y mejorar las redacciones, en las personas que no "venden" el producto: lo hacen.

La amplia aceptación del benchmarking en el ámbito empresarial, en mi opinión, puede tener su explicación en un contexto más amplio donde, por poner un ejemplo, en el plano moral, es el comportamiento de los otros el que "marca" el nivel ético que tenemos que tener, la bondad o maldad de una acción. El "mamá, todos lo hacen" se ha convertido no solo en criterio de moralidad sino de aspiración en todos los ámbitos, no solo entre adolescentes.

La sospecha generalizada

En la tercera parte del libro, Hunt intenta explicar por qué está sucediendo todo esto y qué se puede hacer. Para el autor, las empresas, más que preocupadas por hacer las cosas bien, están excesivamente volcadas en parecer bien y quedar bien con diversos públicos. La percepción ha sustituido a la realidad y esto, también en el ámbito de la empresa, es fatal. Se habla mucho así de confianza, pero la confianza no se gana con estrategias de comunicación ni "gestión reputacional" sino haciendo bien las cosas, siendo coherentes y sinceros.

En la sociedad –dice Hunt–, sin un marco fuerte de creencias y confianza en el futuro, los problemas y las incertidumbres pueden ser fácilmente exagerados. Así, los actos aislados de falta de ética empresarial se sacan fuera de contexto y llegan a calificar injustamente a toda la clase empresarial. No es de extrañar que éste sea un caldo de cultivo excelente para calibrar el poder de las empresas como excesivo y elaborar una teoría de la conspiración que busca fáciles chivos emisarios.

Ciertos esfuerzos de regulación de las empresas o el auge del concepto de responsabilidad empresarial pueden esconder así una falta de creencias profundas, lo que promueve precisamente una lluvia de discursos formales a modo de recetario o moralina empresarial o un intento de encorsetamiento vía legislación o autorregulación.

Para luchar con todo ello hace falta, según Hunt, recuperar una cierta cultura del riesgo, empresarial, social y personal, donde solo si tomamos ciertos riesgos seremos capaces de avanzar: ser menos cómodos, tener menos miedo a emprender, intentar hablar menos y hacer más. Innovar, como muchos han señalado, tiene mucho que ver con la ética (8). En segundo lugar, es necesario recuperar un marco de creencias fuertes que evite, precisamente, el discurso puritano de formas que es el único que podemos hacer cuando perdemos el fondo de las cosas. Esto en empresa es fundamental, pero, como Hunt diagnostica, es también todo un desafío social.

____________________

(1) Leadbeater, Charles (2003): Up the Down Escalator. Why the Global Pessimists are Wrong. Penguin Books, edición rústica (la primera es de 2002).

(2) Hunt, Benjamin (2003): The Timid Corporation. Why Business is Terrified of Taking Risk. John Wiley & Sons. Chichester. West Sussex.

(3) Manheim, Jarol B. (2000): Corporate Conduct Unbecoming. Codes of Conduct and Anti-Corporate Strategy. Tred Avon Institute Press. Maryland.

Manheim, Jarol B. (2000): The Death of One Thousand Cuts. Corporate Campaign and the Attack on the Corporation. Lawrence Erlabaum Associates. Nueva Jersey.

(4) Hood, John M. (1996): The Heroic Enterprise. Business and the Common Good. The Free Press / Simon & Schuster. Nueva York.

(5) Henderson, David (2002): Misguided Virtue. False Notions of Corporate Social Responsibility. Institute of Economic Affairs. Londres.

(6) Ver a este respecto la conferencia de Alejandro Llano en la Asamblea de Antiguos Alumnos del IESE, noviembre 2002, "Inspirar la Innovación", publicada en Revista de Antiguos Alumnos, marzo 2003.

(7) Ver a este respecto el reciente y breve libro de dos periodistas de The Economist: Micklethwait, John y Wooldridge, Adrian (2003): The Company. A Short History of a Revolutionary Idea. The Modern Library. Nueva York.

(8) El concepto de ética como innovación es frecuente estos últimos años en la literatura de ética empresarial. Josep Lozano y otros muchos lo utilizan y explican con profundidad.

• Up the Down Escalator. Why the Global Pessimists are Wrong
Aurora Pimentel 07-07-2004

• The Timid Corporation. Why Business is Terrified of Taking Risk
Aurora Pimentel 07-07-2004

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DESDE HOY MARTES Obligatorio el uso de cinturón de seguridad en toda clase de vehículos

DESDE HOY MARTES

Obligatorio el uso de cinturón de seguridad en toda clase de vehículos

Juan Ángel Inarejos

ESTUDIO DEL CINTURÓN

En el dibujo se puede ver los puntos donde actúa el cinturón de seguridad en caso de accidente. Recuerden que es obligatorio tanto en las plazas delanteras como en las traseras, y en todos los recorridos.

IMÁGENES FAMILIARES

La imagen de una persona colocándose el cinturón de seguridad en un autobús debe hacerse familiar entre nosotros. La segunda, la sillita del bebé, ya lo es, pero deberá cumplir algunos requisitos más.

Así lo dispone una directiva de la Unión Europea, que ha entrado en vigor a las cero horas de hoy martes, día 9 y que pretende salvar más de 5.500 vidas al año.

8 de mayo de 2006. En esta misma directiva que obliga a los conductores de toda clase de vehículos a llevar puesto el cinturón de seguridad desde hoy, también precisa las especificaciones técnicas que deben tener las sillas para niños cuando viajen en coche.

Cambios legislativos

Los países miembros de la Unión Europea disponen de un tiempo para adaptar sus legislaciones a esta nueva directiva, en caso contrario la Comisión Europea abrirá un proceso de infracción a estos países, según ha manifestado el comisario Europeo de Transportes, Stefaan De Rynck. La gran mayoría de los países miembros de la Unión, incluida España, ya han notificado la puesta al día de sus legislaciones.

Hasta hoy sólo estaban obligados a llevarlo puesto los conductores de camiones de menos de 3,5 toneladas y los autobuses de menos de nueve plazas, estando exentos los vehículos comerciales.

Salvaría muchas vidas

Un estudio realizado por la Unión calcula que se podría evitar la muerte de más de 5.000 personas al año, utilizando de forma masiva el cinturón de seguridad, una cifra muy importante que supone más del 10% de los fallecidos en los países miembros.

El no llevar abrochado el cinturón supone la segunda causa de muerte en los accidentes, inmediatamente detrás del exceso de velocidad. Recordemos que de las 108 personas que fallecieron en el puente de Semana Santa, casi la mitad no llevaba puesto el cinturón de seguridad. En estas cifras tenemos que distinguir entre los ocupantes de las plazas delanteras y las traseras: en España el 86% lo usa en las primeras y el 42% en las segundas.

En Europa las cifras son muy dispares. En Francia, país que esta al frente del uso del cinturón en los asientos delanteros, lo usa el 97%, y en Hungría, a la cola, el 59%. En los traseros, al frente de encuentra Alemania con el 90%, mientras que Estonía está a la cola con el 21%.

Esta directiva puntualiza sobre las características que deben cumplir las sillas para niños, que deben estar adaptadas al tamaño y edad del niño, y la forma de anclaje, para intentar reducir el daño sufrido por éste en caso de accidente. La Unión Europea había previsto reducir a la mitad la cifra de muertos para el 2010, pero este objetivo está demasiado lejos de poder cumplirse con la actual legislación.

Responsabilidad de todos

Responsabilidad de todos
ANTONIO CLEMENTE/

No sé si los lectores habrán observado alguna vez que las imágenes que muestra la televisión, los diarios, las revistas, la radio, tienen una carga de emociones y de ideología, que ante la fuerza de una información, esta impacta en el pensamiento y sentimientos de la gente de diferentes maneras.

Yo lo he hecho estos días y me he dado cuenta que el aumento de la violencia, en cualquiera de sus múltiples expresiones, es una realidad de la que no podemos ni debemos huir porque en la medida que nos afecta a todos, Todos somos responsables. Y desgraciadamente se trata de una realidad que cada vez es más cruda y que cada vez va en aumento. La sociedad actual, en la que prima la cultura de los medios de comunicación, sobretodo la televisión, en la que todo es relativo, hace que permanezcamos impasibles ante sucesos violentos, muertes, guerras, e incluso que lo veamos como parte de nuestra cotidianidad.

Pero el peligro llega cuando bajamos la mirada y a escasos centímetros del suelo se encuentran esos niños absorbiendo, como si nada, todas y cada una de esas imágenes, de esos mensajes y asumiendo cualquier muestra de violencia como algo natural y propio de esta sociedad. Por eso es tan importante que todo el mundo este implicado en el rechazo a la violencia, familias, sociedad y medios de comunicación, que juegan un papel de primera magnitud en la conformación de la opinión pública.

No podemos olvidar que la infancia y la juventud de nuestros jóvenes son las etapas en las que se forma su criterio, por ello ha de ser durante su escolarización cuando hay que darles valores sólidos de no violencia que les sirva para su convivencia escolar pero también para el futuro.

De ahí que una de las primeras medias que se hayan tomado desde La Generalitat haya sido prohibir el uso del teléfono móvil en las aulas para evitar así los recientes casos en los que los jóvenes graban agresiones a animales o a otros compañeros para enviarlo a través de sms.

Para el Gobierno valenciano es importante lograr alcanzar un consenso social y global para que exista un clima de convivencia en el centro escolar. Porque el objetivo principal es erradicar toda expresión y forma de violencia. Nuestro deseo es conseguir que se establezca en el seno de la sociedad y especialmente de los centros una cultura de la prevención y para ello necesitamos de un acuerdo que nos comprometa a todos, administración, profesorado, familias y sociedad.

Con esa voluntad, el Consell ha puesto en marcha el Plan para la Prevención de la violencia y promoción de la Convivencia Escolar (PREVI). Un plan pionero y ambicioso, que ya e ha tomado como modelo en otras Comunidades y que incluso el Ministerio ha copiado aunque invirtiendo menos dinero para toda España que la inversión que La Generalitat para el PREVI en la Comunitat.

Un Plan que recoge numerosas medidas para fomentar la convivencia escolar y que están dirigidas tanto al conjunto del sistema educativo, (padres, profesores), como a la población de riesgo (alumnos) y a toda la sociedad valenciana en general. Medidas que van desde la elaboración de protocolos de detección precoz e intervención de casos de violencia escolar, hasta recomendaciones a padres y alumnos, talleres, campañas publicitarias, formación de profesores, etc. Al respecto, cabe destacar la iniciativa de una canción que a ritmo de funky y hip-hop, trata de concienciar a los jóvenes a denunciar casos de acoso escolar a través de la campaña “Cuéntalo ya” incluida en el Plan Previ.

Se trata, en definitiva, de poder hablar en su idioma, en el de los más jóvenes. Algo que olvidamos con frecuencia y que impide en la mayoría de los casos detectar situaciones de riesgo.

Con la violencia escolar hay que tener tolerancia cero y crear un sentimiento generalizado de rechazo a cualquier tipo de manifestación violenta en el ámbito escolar. Por ello, el primer paso es sensibilizar a toda la sociedad en una cultura que promueva el respeto y la convivencia en nuestras aulas. Y eso, no lo olvidemos, es responsabilidad de todos